En México, las mujeres trans no son importantes. Los baños, sí. La esperanza de vida de una mujer trans en México es de treinta y cinco años. Lo que, para una persona cisgénero es la mitad de una vida, para las mujeres trans es una esperanza. Estadísticamente, es terrorífico. Y representa un país decepcionante: una sociedad repleta de odio, de desinformación, de prejuicio. Resulta aún más impresionante la narrativa nacional alrededor de la comunidad trans. Donde, de repente, ellas son el peligro. Son la amenaza para las familias mexicanas, para los matrimonios heterosexuales, para las senadoras panistas. Porque esa es la realidad de la situación de las mujeres trans en México: tener que vivir en un país lleno de odio.
Un país en donde resulta urgente expulsarlas del baño de la Cineteca Nacional, porque “los baños de mujeres son de mujeres”, “qué miedo que mi hija entre a un baño y después un hombre vestido de mujer”. En un país donde llegar a los cuarenta años es excepcional para una mujer trans, los usuarios de redes están más preocupados por “donde queda el respeto por las mujeres biológicas” y de que “No den puerta a que llegue un depravado y se vista de mujer sólo para entrar a los baños de mujeres”. Un país en donde no importa que las estén matando, lo importante es decidir a qué baño deben de entrar. No vaya a ser que incomoden a las familias mexicanas. A las usuarias de la cineteca.
Porque en México las mujeres trans solamente son entretenimiento. Solo sirven para estar en reality shows y reírnos de ellas. Porque, en un país donde Wendy Guevara se corona ganadora, más de tres cuartos de las personas trans señalan haber recibido rechazo social. Podemos reírnos de ellas, ridiculizarlas, que sean nuestro espectáculo, pero jamás respetarlas. Caben en La Casa de los Famosos, pero no en otras casas, pues el treinta y seis por ciento de mexicanos no rentaría una casa a una mujer trans. Ser una mujer trans en México implica vivir en una situación constante de odio, de rechazo, de discriminación. Pero lo preocupante son los baños, por supuesto. Y la dulcería de la Cineteca. ¿Quiere alguien pensar en nuestra Cineteca?
En México, no existe ningún caso registrado de una mujer trans que haya abusado sexualmente de alguien en un baño. Sin embargo, los mexicanos sienten pavor de permitir que las mujeres trans puedan satisfacer una necesidad humana básica. En un país donde solamente existen dos clínicas con atención especializada a mujeres trans, lo indignante es que ellas se atrevan a entrar al baño. El setenta por ciento de personas trans han sido discriminadas en el servicio médico. El sesenta por ciento sufre de discriminación laboral. Y solamente el cinco por ciento ejerce una profesión. Lo bueno es que los ciudadanos de México tienen muy clara su preocupación en un país donde las mujeres trans viven una situación de odio intenso: ¿a qué baño las metemos? ¿en dónde van las mujeres trans a hacer sus necesidades? ¿les hacemos uno propio?
Por supuesto, México se encuentra ampliamente preocupado por sus infancias. Le resulta urgente evitar que las niñas compartan baño con mujeres trans. Que los libros de educación no hablen sobre diversidad. Proteger a las niñas y los niños. Claro, solo a un sector de ellos: a los heterosexuales, a los cisgénero. ¿Los niños LGBT? No existen. No importa que casi el ochenta por ciento de las personas trans descubran su identidad de género antes de la adultez. Qué importa que casi siete de diez juventudes trans experimenten acoso escolar. O que el veinticinco por ciento de ellas abandonen la secundaria por bullying. A quién le preocupa que el setenta y siete por siento de ellas sean expulsadas de su hogar durante su infancia. ¿Las infancias heterosexuales? ¡Esas sí! ¡A esas hay que protegerlas de ser pervertidas por los gays y los trans!
Afortunadamente, las autoridades han actuado al respecto. La Cineteca Nacional emitió un comunicado reprobando la discriminación por parte de sus empleados para no hacer absolutamente nada después de ello. Lily Téllez, senadora panista, expresó estar muy angustiada por los baños e incluso amenazó de manera heroica a Wendy Guevara. El futuro pinta aún mejor: Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum siguen entablando diálogos con políticas abiertamente transfóbicas. Sí, las mujeres trans en México viven una situación de odio extremo en su propio país, donde ni siquiera las autoridades pueden garantizar su dignidad y el respeto a sus derechos, pero los baños siguen intactos. Qué ni se les vaya ocurrir entrar a ellos, no nos vayan a poner en peligro.
Referencias
Castañeda, M. J. y Rodríguez D. (2022). Radiografía de la transfobia en México: “Me enseñaron que ser yo era un motivo de muerte”. El País. Recuperado de https://elpais.com/mexico/2022-04-01/radiografia-de-la-transfobia-en-mexico-me-ensenaron-que-ser-yo-era-un-motivo-de-muerte.html?event_log=go
CONAPRED. (2017). Discriminación por Identidad de Género. Gobierno de México. Recuperado de https://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Ficha%20PTrans%282%29.pdf
CIDH. (2020). Informe sobre Personas Trans y de Género Diverso y sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Recuperado de: https://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/PersonasTransDESCA-es.pdf


