“Sonido de la Libertad”: que clame la paz en las infancias del mundo

sonido de libertad 2023

La infancia es un precioso regalo que, tal como afirmaba Jacinto Benavente, es donde nace la humanidad. No obstante, así como puede florecer, esta también puede marchitarse ante las atrocidades del mundo. Al menos esta es la premisa que busca abordar la película «Sonido de libertad”: la fragilidad de la infancia ante la perversión de la sociedad.  

¿De qué va “Sonido de libertad”?

La película está inspirada en el trabajo del agente estadounidense Tim Ballard, quien se dedicó a salvar niñxs que fueron víctimas de tráfico sexual. Esta realidad que trata de plasmar la película, principalmente se ve reflejada en el caso de Miguel y Rosario Aguilar, unos hermanos colombianos que a tan corta edad fueron presas del tráfico infantil. 

La polémica detrás de la película 

Ciertamente no podemos hablar de la película, sin antes mencionar todo aquello que le rodea, lo cual se resume a una extensa polémica. La cinta de Eduardo Verástegui padeció ciertas complicaciones para salir a la luz en cines. En diversos medios se ha hablado de ciertas conspiraciones por parte de cadenas de entretenimiento como Disney, Netflix, Amazon, Lionsgate, entre otras que sospechosamente rechazaron apoyar este proyecto cinematográfico. No obstante, resulta que Angel Studios llegó a salvar la cinta. Pues resultó una perfecta adición a su catálogo de películas con un profundo trasfondo religioso.   

Sin inmiscuirnos tanto en la burocracia que conllevo la película, lo que realmente es interesante plantear es la referencia a la teoría de ultraderecha «QAnon». La cual, a grandes rasgos habla de una mafia pedófila en la élite estadounidense. Dentro de la cual se incluyen a los más grandes magnates de Hollywood, así como políticos, funcionarios y otras importantes figuras sociales que podrían estar involucrados en la red internacional del tráfico de infantes. 

De hecho, sin ir demasiado lejos con esta hipótesis, resulta que dentro de la misma producción de la película encontraron un posible pedófilo. Se le acusó a Fabian Marta, uno de los financieros de la película, por secuestro infantil el 21 de julio y eventualmente terminó arrestado. Sin duda, esta acusación dejó una mala reputación para los productores de la películas, que se limitaron apenas a responder:

“A ver, si a Jesús, con 12, se le coló uno malo. En más de 6 mil pues seguramente hay más de uno que no esté portándose bien”.

Con lo cual, nos hace nuevamente cuestionar ¿será que los predicadores sean también pecadores de lo que acusan?

¿Es acertada esta representación cinematográfica a la oscura realidad?

En cuanto a la película, entonces ¿Qué tiene que decir Sonido de libertad respecto a la realidad de las infancias vulneradas por el tráfico sexual? Ciertamente lo que busca el film es tratar de visibilizar esta injusticia y vulnerabilidad de los derechos humanos de los niñxs. Y aunque hay un gran trabajo sensibilizando al público respecto al tema, cabría preguntarse qué tan exitosa es su representación y tratamiento de la problemática. 

Desafortunadamente, no es un mito que Latinoamérica es una de las zonas más peligrosas del mundo para las infancias. Esto se debe a diversas problemáticas como la mendicidad, explotación laboral, matrimonios forzados, actividades delictivas y, especialmente, tal como aborda la película, el tráfico infantil.  

En el caso del tráfico infantil, de las 50,000 víctimas que detectó el informe de UNICEF en 2018-2019, aproximadamente el 70% proviene de Latinoamérica. Dentro de este panorama México, Colombia y Brasil figuran como las principales sedes del tráfico de niñxs. Al grado de volver estas regiones del mundo las zonas más concentradas de turismo sexual infantil. Del cual, se ha detectado que sus principales consumidores son Holanda, Alemania, Inglaterra, Canadá y, especialmente, Estados Unidos. 

Estos datos se vuelven aún más escalofriantes al pensar en la verdadera cifra que oculta la naturaleza real de la práctica de este delito. Es por ello que, la película podría considerarse un escaso vistazo de la terrible realidad que está presente en las infancias del mundo. Pues este tipo de representación, que a algunos ya les parecerá difícil de digerir, apenas expresa la verdadera violencia ejercida por nuestra sociedad perversa que atenta contra los derechos humanos infantiles. 

No solo eso, sino que además el contexto en el que está situada Sonido de libertad es mucho más complejo de lo que aparenta. Dado que, este nivel de violencia no surge esporádicamente, sino que detrás la situación carga con el peso histórico, económico, político y social que influyen en este tipo de vulnerabilización de los derechos humanos. 

Así que, aunque el trabajo de Tim Ballard pueda resultar inspirador para combatir este tipo de injusticias, que sin duda es necesario, en realidad la solución necesita más que un golpe de suerte para no morir a manos de los villanos de la historia. Especialmente considerando que una de las barreras para combatir el tráfico infantil en Latinoamérica, es una severa impunidad a este tipo de actos inhumanos. La cual, a su vez, se debe a la falta de planes gubernamentales que impidan este tipo de prácticas violentas a las infancias.

Espectadores en proceso de ser individuo consciente

En efecto, esta película como otras tantas que abordan las injusticias humanas, no sólo sensibiliza al público ante estas situaciones, sino que especialmente nos plantea una inquietud por reparar lo podrido del mundo. Sin embargo, tristemente en la realidad su efecto no llega más que a unas cuantas lágrimas que derramamos en la comodidad de nuestras casas para seguir con nuestra rutina privilegiada. 

Tan solo consideren esto: ¿Qué estaban haciendo a los 8 años? Probablemente, algun berrinche para comprar el juguete que salía en un comercial de televisión; mientras que otros niñxs en el mundo, tal como señala la película, a esa edad ya han sido condenados como esclavos sexuales o bolsas de órganos. Esto demuestra que mientras nosotros dentro de nuestra burbuja pensamos que nuestros problemas son los más grandes del mundo, apenas si nos damos el tiempo de pensar qué realmente está pasando en el mundo. 

Es por ello que no basta con mirar una película, sentirte mal por unos minutos pensando en lo mal que está el mundo para nuevamente dar la espalda a la cruda realidad. Tampoco significa que debamos resolver el mundo inmediatamente. Más bien, lo que es fundamental con este tipo de historias es pasar de ser un mero espectador inactivo a un proceso de deconstrucción. De modo que seamos conscientes de todas las facetas del mundo y del ser humano, para solo así entonces llegar a construir una solución. 

En este caso, Sonido de la libertad revela cómo las infancias pueden ser severamente calladas por la violencia y aprisionadas a la oscuridad. Pero también exhorta a luchar para que el sonido de las cadenas sea reemplazado por la vida plena que todx ser humano merece tener. Así que, si algo se puede rescatar de este tipo de historias es que queda en nosotros darle voz a aquellos que son silenciados, hasta que finalmente en el mundo suene una canción de paz que todxs podamos disfrutar.

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