Existen algunos espacios que se han creído tonta y únicamente para hombres. Tal como los casinos, las cantinas, cualquier taller mecánico, incluso las tiendas de cómics, pero, especialmente, en el gimnasio en donde domina la presencia masculina. Esto refuerza ciertos estereotipos y prejuicios a la mujer sobre lo puede y, en particular, lo que no puede hacer. Así cuando una mujer se presenta en estos lugares se espera ser recibida no solo con miradas de incredulidad, sino además de escepticismo y burla.
Esto sucede mucho en el gimnasio, ya que solo es bien recibida la presencia de la mujer para sexualizarla y presumir la virilidad masculina. Esto ha llevado a subestimar a las mujeres de su capacidad para someterse a un ejercicio extenuante como lo haría un hombre. Dando como resultado que cuando una mujer va utilizar alguna máquina del gimnasio los hombres instantáneamente supongan que no sabe usarla; o burlarse sobre el peso que consideran podrían cargar las mujeres; o corregir la manera en la que se realiza un ejercicio; o mostrar cierta repulsión al ver a una mujer musculosa que rompe con los estereotipos femeninos y sexualizados a los que tanto se ha encerrado a la mujer.
Distintos cuerpos, mismas capacidades
La realidad es que, de acuerdo con los datos recaudados por distintos estudios (Schmidt Heart Institute, Myprotein, INEGI, etc.), en términos fisiológicos y biomecánicos, los músculos de un hombre y una mujer son idénticos, la única diferencia son los cambios morfológicos que padecen entre ambos sexos.
De manera que aun cuando ciertamente en los hombres es más visible la masa muscular, esto no significa que en las mujeres sea significativamente menor. Más bien, la testosterona hace posible que los hombres puedan ganar músculo con mayor facilidad. En cambio, debido a los cambios hormonales que presenta la mujer, así como poseer una mayor cantidad de grasa a comparación de los hombres en ciertas partes del cuerpo, no es tan visible su masa muscular.
Asimismo, habría que considerar que la relación a la masa muscular es diferente en hombres y mujeres. Por un lado, los hombres tienen mayor fuerza en la zona superior, mientras que, por su parte, las mujeres tenemos musculatura inferior. Esto quiere decir que tanto hombres como mujeres poseen la misma capacidad física, solo que los resultados no serán los mismos, simplemente porque ningún cuerpo es igual.

El verdadero mito es la superioridad masculina
Otras capacidades en las que han sido subestimadas las mujeres para realizar un entrenamiento igual que un hombre, son la resistencia y la recuperación muscular. Estos han sido los principales prejuicios que han hecho a los hombres considerar la capacidad física de las mujeres inferior a la suya. Cuando en realidad en estos tres ámbitos, esenciales para cualquier entrenamiento, destacan más las mujeres que los hombres.
Las mujeres son más resistentes para realizar ejercicios demandantes en cardio debido a que posee un corazón más pequeño a comparación del hombre. Esto significa que debido a su tamaño produce menor cantidad de sangre y volumen sistólico, por tanto, su frecuencia cardiaca va a ser mayor a la que puede presentarse en los hombres.
Esto va relacionado con que la recuperación muscular sea más rápida en mujeres que en hombres. Tan solo teniendo en cuenta que, de acuerdo con la ABC, el tiempo de recuperación de la musculatura masculina supera las 48 horas, mientras que el de la mujer puede que ni siquiera llegue a las 24 horas. Esto se debe a que gracias a los distintos cambios físicos a los que se tiene que adaptar la mujer, por lo mismo, al hacer ejercicio resulta más fácil para las mujeres adaptarse a un entrenamiento. Haciendo que pueda entrenar con mayor frecuencia, incluso superando a los hombres en la repetición de rutinas y ejercicios.

Basta de subestimarnos, somos poderosas
A todo esto, los hombres y las mujeres son diferentes biológicamente, pero no por ello un sexo es más capaz que el otro. Siendo así que las mujeres no solo podemos igualar el rendimiento físico realizado en el gimnasio, sino que además podemos superarlo. Por lo que, las mujeres estamos hartas de que se nos subestime lo que podemos hacer y únicamente asuman aquello que no podemos hacer.
Así que, chicas, dejen de sentirse intimidadas en estos espacios por considerarse una minoría. Recuerden que todo aquel que suelta un comentario ignorante es el verdadero amenazado por lo que podemos hacer. Con más razón, debemos reapropiarnos de estos espacios para demostrar nuestro potencial y callar todos aquellos prejuicios que tanto nos han acosado.

También podría interesarte:


