¡La espera por fin ha terminado! Después de casi tres años de espera, Billie Eilish ha sacado su tercer álbum de estudio. Un álbum que tiene una antesala muy expectante: su anterior lanzamiento, Happier than ever, fue nominado a múltiples premios y es considerado uno de sus mejores trabajos. Y, tan solo el año pasado, Billie ganó algunos de los premios más cotizados de la industria con su poderosísima What was I made for? que, junto a la película de Barbie, se robó los corazones de la audiencia. Así que, sin duda alguna, las apuestas eran altas: de una artista de la talla de Eilish, siempre se esperan grandes cosas. Y, con este tercer álbum, que la artista ha catalogado como el más arriesgado hasta la fecha, presenta un trabajo ambicioso: en HIT ME HARD AND SOFT, Billie Eilish se nos presenta más humana que nunca.

HIT ME HARD AND SOFT: Diversidad musical de principio a fin
Lo primero que hay que destacar de este álbum es su versatilidad musical. Como bien indica el título, toca altos y toca bajos. Por supuesto, vuelve la especialidad de Billie y de Finneas: el pop alternativo, en donde exploran más allá de las convenciones tradicionales del género. Así, presentan melodías más suaves, orgánicas y que se enfocan en la profundidad de sus letras. Jugando con baladas orquestales y el folk, crea emotivas canciones que explotan en la emoción de la lírica y la intensidad de los versos finales. También brinca en ritmos más movidos y atrevidos, como el electropop y el hip hop, presentando canciones con sintetizadores que tocan nuevos altos en su discografía.
La versatilidad no solo está presente en la producción. Y, es que el título no miente. En este nuevo álbum, Billie Eilish nos introduce a sus partes más suaves y duras, siendo extremadamente humana y vulnerable. Así, en canciones como Skinny, explora temas como las inseguridades corporales y el juicio del público. En otras, habla de relaciones tóxicas y dependientes. Incluso, llega a explorar temas como la búsqueda de atención masculina y el autosabotaje. Como suele hacer Billie, también tenemos melodías que exploran temas de sensaciones oscuras y desagradables. Y, por otro lado, tenemos canciones como Lunch y Diner, en donde Eilish habla de sus experiencias como una persona cuir.
Las canciones más destacadas: vulnerabilidad y experimentación
Aunque la mayoría de las canciones atrapan de inmediato al escucha, lo cierto es que algunas destacan más que otras, sobre todo en primeras escuchas. Entre ellas, es imposible no mencionar The Greatest, en donde con una poderosa producción de rock alternativo, Billie nos cuenta las partes más duras de su carrera y su paso por el mundo de la fama. Con un final que eriza todos los sentidos, nos absorbe en una atmósfera íntima y melancólica. Necesaria también L’amour de Ma Vie que es, sin duda alguna, una de las propuestas más interesantes en la carrera de Eilish. Mezclando inglés y francés, nos cuenta los altos y bajos de una relación romántica, con una producción que pareciera ser una balada, pero explota en electro al final. Y, por supuesto, el gran cierre: Blue, que termina el álbum en una nota melancólica, pintándonos de azul con bellas letras poéticas que nos hablan sobre la tristeza y la pesadumbre.
En definitiva, una propuesta musical ambiciosa. Un álbum que entra con fuerza y que no deja nada que desear de Eilish, quien parece crecer con cada lanzamiento. Así, aunque permanece fiel a su esencia, sigue explorando, experimentando y ampliando los límites de su arte. Un trabajo que, como otros presentados últimamente por sus compañeras pop, seguirá revelando su complejidad y belleza con cada escucha. Su soberbia producción y cuidadas letras nos invitan a visitar, en este nuevo álbum, una dimensión que nos muestra a la Billie Eilish más artística, arriesgada y grandiosa hasta ahora.
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