Gabby Thomas, la destacada velocista estadounidense y tres veces campeona olímpica de oro en los 200 metros en París 2024, denunció una experiencia muy desagradable con algunos fans. Al parecer, algunos de ellos aparecen en cada uno de sus viajes para pedir fotos o autógrafos, situación que ha llegado a escalar a un problema de acoso.

Un llamado de ayuda
Fue a través de su cuenta de TikTok, donde la atleta expuso a un grupo de hombres que de forma agresiva e insistente se acercan a ella, provocándole miedo y preocupación. Busca consejo y ayuda por parte de sus seguidores ya que se siente expuesta al ver como la siguen en cada terminal, incomodando a la deportista.
No importa a qué ciudad: vinieron cuando viajaba hacia y desde Chicago, vinieron cuando viajaba hacia y desde Miami. De alguna manera tienen la información de mi vuelo y se presentan en la puerta principal del aeropuerto, en la terminal o incluso en mi puerta de embarque
Gabby Thomas, 2025
Un juego de poder
Gabby Thomas enfrenta un problema de acoso que va más allá de simples admiradores entusiastas; se trata de una manifestación de control y poder. Estos hombres buscan invadir su espacio personal, generando una sensación de vulnerabilidad y miedo. El hecho de que tengan información sobre sus vuelos, sin que ella la haya compartido, es alarmante. Esto representa una invasión significativa de su privacidad y una forma de perder el control sobre su vida.
La sensación de ser observada y perseguida en todo momento puede llevar a problemas como ansiedad, estrés postraumático y depresión, afectando la salud mental. No solo de Gabby, sino de todos las personas que enfrenten una situación similar. Es fundamental reconocer, validar y denunciar estas experiencias, a su vez ofrecer el apoyo necesario a las víctimas.
En un vídeo posterior la corredora habló sobre uno de sus acosadores. Este actualmente está siendo investigado y alguien, dentro de la aerolínea, vende la información. Aunque no solo la de ella, sino datos personales de gente famosa a quien este sujeto acosa.
¿Estamos haciendo algo mal?
Vivimos en una era donde la víctima es la culpable de las acciones de un depredador, donde se responsabiliza al equivocado. Pero, este caso especifico de acoso a una mujer deportista nos invita a hablar sobre dinámicas de poder que persisten en la sociedad y el cómo hay gente que se siente con el derecho de algo solo porque quieren y pueden. A pesar de los avances en la equidad de género, las mujeres siguen enfrentando situaciones de acoso y violencia que buscan limitar su libertad y autonomía.
El acoso está en todos lados y, al parecer, no discrimina. Al contrario, no importa si eres una joven estudiante o una atleta olímpica, todas hemos pasado por una situación de este estilo. No debería ser una fortuna el no vivir esta situación, buena suerte debería de ser ganar la lotería, no pedir respeto.



