¿Habrá castración para todos los violadores en Puebla? Alejandro Armenta, gobernador electo de Puebla, propuso nuevamente la castración química para delincuentes sexuales en el estado, una medida que ya había planteado en 2018 cuando fue senador.
¿Bye bye al abuso sexual en Puebla?
Alejandro Armenta, gobernador electo de Puebla, propuso la castración química para delincuentes sexuales en el estado. Esto no es nuevo en su política, pues en 2018 ya había planteado esta solución. cuando fue senador. Así, argumentó que los agresores sexuales pueden reincidir incluso después de pasar por un proceso de reincorporación social. La propuesta surgió a petición de mujeres que pidieron una respuesta más severa frente a la violencia sexual. Aunque algunas organizaciones la consideran una violación a los derechos humanos de los agresores.
Si no entiendes muy bien este concepto: la castración química es un tratamiento únicamente medicamentoso. Este baja los niveles de testosterona en el hombre, reduciendo así su deseo sexual. Los fármacos pueden ser administrados de distintas maneras: con pastillas diarias o con inyecciones periódicas
¿Es una propuesta descabellada?
Pues en realidad no. Este tipo de iniciativas ya se han puesto en marcha en diferentes partes del mundo. Por ejemplo: En Indonesia, los jueces pueden ordenar la castración química para quienes cometan crímenes sexuales contra menores. Estados Unidos la utiliza en 9 estados. Incluso, este año Luisiana se ha convertido en el primer estado de Estados Unidos en el que los jueces pueden ordenar la castración quirúrgica. Polonia fue el primer país de la Unión Europea en legislar sobre este tema en 2010. Seguido por Rusia, Moldavia, Estonia, y Corea del Sur, que han aprobado medidas similares para combatir los delitos sexuales contra menores, buscando reducir la reincidencia de los abusadores.

Aunque suene innovador y eficaz, el hecho de que la castración química sea una realidad en Puebla, también habría de considerar que en ninguno de estos países que ya la implementaron, ha demostrado ser una solución definitiva ni una medida efectiva para reducir las tasas de abuso sexual a nivel general. Así que aunque no es una idea descabellada, tampoco eliminará el abuso sexual en Puebla ni en México.
De modo que lo que deberíamos preguntarnos sobre estas iniciativas es si realmente funcionarían para que los abusadores dejen de serlo. Más aún, si estas medidas serían efectivas para detener a aquellos que están en proceso de convertirse en abusadores, así como a quienes ya están libres y nunca serán vistos o tratados por la justicia. En efecto, se necesitan más medidas que promuevan este cambio social. Es decir, no solo tratar el problema, sino actuar antes de que suceda
¿Esto funcionaria?
Estas iniciativas, si bien podrían considerarse un atentado contra la integridad física de una persona, ¿acaso no es igual de grave violar a alguien? ¿Tomar el cuerpo de otra persona y usarlo a voluntad del abusador no es ya un acto deplorable que anula la autonomía y el consentimiento de la víctima? La violencia sexual no solo se trata solo de un impulso momentáneo, sino de una demostración de poder. Una forma de dominación que destruye la dignidad de la víctima y genera un trauma que puede durar toda la vida. Más que un problema biológico o algo «natural» inscrito en los genes, esta problemática es principalmente social y cultural. En México, específicamente en Puebla, según cifras de la Cámara de Diputados, el 92.9% de las mujeres poblanas de 15 años o más ha sufrido intimidación y violencia por parte de hombres. Un 42% de ellas reportó haber sido abusada sexualmente. Lo que evidencia que este no es un problema innato, sino arraigado en nuestra sociedad.

Es fundamental que, aunque se implementen leyes e iniciativas de este tipo, estas busquen otras formas de combatir la situación. Así, hay que buscar implementar un verdadero cambio, que debe venir desde la raíz: la educación con la que están creciendo los hombres en Puebla, en México y en el mundo. Porque, aunque estos violadores puedan recibir un castigo eficaz, como la castración química, esto no asegura que otros dejen de hacerlo. Además, muchos abusadores, que a menudo son miembros de la familia, probablemente nunca serán descubiertos, denunciados, ni sentenciados. Justamente por los valores «familiares» que rodean la cultura mexicana. Por lo tanto, está propuesta deberá también complementarse con trabajo educativo, para así poner un alto a estas conductas desde el principio, complementando los esfuerzos para sancionarlas.
Y tú… ¿Qué piensas? ¿Crees que la castración química en Puebla realmente ayudará a eliminar el abuso sexual?


