En una sala cerrada, sin acceso a cámaras que puedan grabar lo que ocurre en el interior, un juicio se lleva a cabo. ¿El acusado? Un respetado cirujano, pero, ¿realmente era tan bueno y ético como lo aparentaba? La respuesta, legalmente, es inconclusa por el momento, pero las pruebas dan toda la historia. Nadie sospechaba de él, hasta que una denuncia destapó un horror inimaginable. Esta semana inicia un nuevo caso, el juicio de Joël Le Scouarnec, un excirujano que acusado de cientos de abusos cometidos durante casi tres décadas.

Un mal desde hace 30 años
Es cierto que la confianza en las personas se ha vuelto un tema delicado. La crueldad humana puede ser impactante y, en muchos casos, los castigos no parecen estar a la altura de los crímenes cometidos. Un ejemplo reciente es el juicio de Joël Le Scouarnec, el caso de un excirujano pediatra de 73 años en Francia, quien está a la espera de un proceso penal para determinar si es culpable de violar a 299 pacientes. La cifra se conoce gracias a un registro detallado en el que narraba todos sus actos. Este cuaderno, que antes era una fuente de poder para él, ahora es la causa de su caída. Sin embargo, esta situación se pudo haber evitado y detenido, pero el sistema falló nuevamente a quienes debía proteger.
Sus crímenes se remontan, aproximadamente, desde 1989, pero él no fue detenido hasta 2004. Esta detención, sin embargo, no ocurrió por los abusos que cometió sistemáticamente, sino por consumir pornografía infantil, cuya compra fue registrada a una tarjeta de crédito a su nombre. Aunque fue declarado culpable y condenado a prisión cuatro años, no se le prohibió trabajar con niños. Raro, ¿no?

Para ese entonces llevaba 15 años abusando a sus pacientes, pero no fue hasta 2014 que paró sus crímenes a pacientes, ¿te imaginas cuantos inocentes se hubieran salvado? Ese no fue el final de sus atrocidades, ya que tuvieron que pasar tres años para finalmente pagar por algunos de sus crímenes. En 2017 fue denunciado por sus vecinos luego de ser descubierto mientras le mostraba sus genitales a una niña del vecindario, por lo que fue arrestado. Este solo era el comienzo de su fin: todo acabó cuando se descubrió su libreta con la lista de crímenes, la colección de muñecas y el material ilegal en su computadora.
Un acto de valentía
Los padres de una niña de 6 años lo acusaron de abuso sexual, un acto perpetrado a través de la valla que separaba sus propiedades. Esta acusación fue solo la punta del iceberg, abriendo un proceso judicial que reveló un patrón de abuso que se remontaba a décadas atrás.
Dos sobrinas del cirujano se sumaron a las acusaciones, relatando abusos sufridos en su infancia, y una de sus pacientes también lo denunció por hechos ocurridos en 1993, cuando tenía apenas 4 años. La investigación policial reveló un arsenal de pornografía infantil: 300,000 fotos y vídeos que evidenciaban la magnitud de sus crímenes. Además, se encontraron muñecas que, según los investigadores, eran utilizadas como juguetes sexuales. La valentía de la niña de 6 años fue fundamental para llevar a este depredador ante la justicia. Sus padres declararon a la prensa local que su hija había «derribado al mayor pedófilo de la historia».
Después de tres años de investigación y un juicio que conmocionó a la sociedad francesa, el cirujano fue condenado a 15 años de prisión en 2020. Sin embargo, este año enfrenta un nuevo juicio. ¿Por qué? Porque muchas de sus víctimas aún no han recibido justicia. El sistema pudo haber protegido a estas personas tiempo atrás, pero falló. Es decepcionante saber que, si es declarado culpable en este juicio, el imputado solo recibirá 20 años de castigo

Los números no mienten…
Un informe reciente de perspectivas suizas revela una situación alarmante en Francia: la violencia sexual contra los niños es mucho más común de lo que pensamos. En Francia, diversos estudios han revelado que alrededor de 160,000 niños sufren violencia sexual cada año ¡Eso es, al menos, un abuso cada tres minutos! Realmente es una cifra muy alta y lo peor: la mayoría de las veces, el abusador es alguien de la propia familia.
Los números no mienten: Millones de mujeres y hombres han sufrido abusos antes de cumplir 18 años. La mayoría de estos abusos, un 81%, ocurren dentro de la familia y casi todos los abusadores, un 97%, son hombres adultos. Y, en la actualidad, nadie está seguro en ningún lado ya que a veces, el abusador es un conocido de la familia. Otras veces, los abusos ocurren en escuelas u otras instituciones y, en algunos casos, el abusador es un desconocido en un lugar público. No hay un lugar seguro o una persona de plena confianza que no se aproveche de ello, es por eso que es crucial crear conciencia sobre este problema y proteger a los niños para que casos como estos se eviten.
Pero, no es culpa de los padres o de la victima, el abusador siempre será culpable y el sistema que lo apoya. Miles de niños se podrían salvar cada día, pero ignorar, olvidar y permitir son las principales causas del sistema de justicia que provoca que estos hecho sigan en la actualidad.



