La exposición «La venida del Señor» ha sido censurada, pero duró más tiempo expuesta de lo que la mayoría esperaba, pues se sabe que los religiosos no iban a soportar… ¡Y dicho y hecho! Porque lograron cancelar esta exposición de arte. Pero, ¿realmente estuvieron bien la pinturas? ¿Faltaron al respeto a alguien? Hay mucho debate sobre lo ético de esta suspensión o si la libertad de expresión termina cuando la religión se ve involucrada.

Los católicos censuran ‘La venida del Señor’
La exposición ‘La venida del Señor’ del artista plástico Fabián Cháirez, que fue censurada, incluía nueve obras que exploran el erotismo y la religión. Ha generado controversia por su representación en contextos homoeróticos y sadomasoquistas. La suspensión se produjo entre manifestaciones y rezos, tras un amparo a grupos conservadores que consideraron la muestra ofensiva para la fe católica.
El artista Fabián Cháirez denunció que la censura a su obra es una afrenta al derecho a la libertad de expresión y llamó a la comunidad LGBT+ y aliados a manifestarse en contra de la suspensión. Cháirez también mencionó que solo notificaron la denuncia a la UNAM, ya que es la entidad responsable. Sin embargo, no le informaron como parte interesada, lo que le impidió defender su obra y nuevamente esta medida afectó su derecho a la libertad de expresión.
Un artista excepcional
Sin embargo, esta no es la primera vez que intentan suspender o callar el arte de Fabián Cháirez. Sus pinturas al estar llenas de personas racializadas, con referencias sexuales y de género, son objeto de censura. ¿Recuerdan la icónica pintura de Emiliano Zapata desnudo sobre un caballo? ¿Sí? Pues, adivinen quien es el creador, aunque para esta altura ya es obvio. Adivinaste bien, esta obra fue una de las más famosas de Fabian Cháirez, titulada como «La Revolución». Slaaaay.
Aunque al inicio, un homenaje a esta figura de la historia mexicana parecía buena idea, todo resultó en una polémica y revuelta en contra de la obra, porque sí, aparece Emiliano Zapata, pero con un giro inesperado: está desnudo, con zapatillas, un sombrero rosa y una bandera tricolor que lo envuelve.
Además, está montado sobre un caballo blanco, mostrando su sensualidad. Esta pintura estuvo durante varios años en un mural del bar gay La Purísima, pero causó un montón de polémica cuando se exhibió en el Palacio de Bellas Artes en 2019, como parte de la exposición «Emiliano Zapata después de Zapata».

Las pinturas mostraban diferentes representaciones del revolucionario a lo largo del tiempo, incluso una donde lo dibujaron como el ratón Speedy González, y nadie se quejó de esa. En ese momento, familiares y defensores de Zapata protestaron fuera de Bellas Artes para que quitaran la obra. Esto terminó en agresiones físicas contra quienes pedían tolerancia hacia el arte. Pero… ¿por qué Fabián sigue haciendo este arte si lo continúan cancelando? Su objetivo es darles visibilidad y enaltecerlas, oponiéndose a los estereotipos negativos que muchas veces vemos en los medios visuales. Según él, su arte hace contrapeso en una sociedad como la mexicana, donde el racismo, el machismo y el clasismo siguen siendo un problema.
¿Libertad de expresión o un insulto a la religión?

El arte siempre ha funcionado como un medio poderoso para expresar ideas, emociones y críticas sociales. Sin embargo, cuando el arte toca temas sensibles como la religión, puede generar controversia y reacciones intensas. En muchos países, la libertad de expresión permite a los artistas explorar y cuestionar temas religiosos, incluso si algunas personas consideran sus obras ofensivas. Sin embargo, esto no significa que no hayan consecuencias. Las obras que insultan o critican a la iglesia pueden enfrentar censura, protestas y, en algunos casos, acciones legales.
En este caso, la exposición «La venida del Señor» fue censurada debido a la controversia que generó por sus representaciones. Esto muestra cómo el arte puede enfrentar límites cuando se percibe como una ofensa a la religió. Sin embargo, entra en debate si realmente. fue ofensivo. En realidad, no muestra a alguna deidad o un ser místico, solo refleja a personas en contextos normales para un ser humano.
Quizás es pecado que en la religión se viva un sexualidad activa. Pero las personas en las imágenes, son humanas, e igual merecen representación de sus gustos o preferencias, sin importar que su oficio se interponga. El arte puede llegar muy lejos en su crítica a la iglesia, pero siempre estará sujeto a las reacciones y restricciones de la sociedad en la que se presenta. La libertad de expresión es un derecho fundamental, pero también lo es el respeto a las creencias de los demás, y encontrar un equilibrio entre ambos puede ser un desafío.


