Al parecer, tener derechos es una fantasía, incluso en la salud. Aunque todo terminó «bien», en un principio era incierto el destino de 16 jóvenes que eran privadas de su libertad, incluidas dos menores de edad, en un centro de rehabilitación CLANDESTINO, ¿puedes creerlo? No, ni yo. Lo más impresionante es que tras la denuncia se empezó a desvelar una serie de secretos cada vez más impresionante. Pero, ¿cómo sucedió todo esto? ¿cómo se descubrió este suceso?
Explotación laboral
¿Has escuchado la noticia? Liberan a 16 trabajadoras de un centro de rehabilitación clandestino en Guadalajara, Jalisco. Este, fue clausurado tras el conocimiento de una serie de abusos graves. Todo empezó cuando una mamá denunció que su hija estaba retenida contra su voluntad. Al intentar sacarla, la agredieron, y ahí fue cuando todo comenzó las autoridades intervinieron, descubrieron muchos secretos y ¡BOOM! Clausurado quedó el lugar.
¿Te puedes imaginar cuántas personas habían en el lugar? ¿5? No ¿10? Tampoco. ERAN 16 JÓVENES, incluyendo dos adolescentes, que vivían en condiciones terribles. Las obligaban a pedir dinero en la calle, a hacer cosas para vender, y hasta les cobraban por la comida que sus familias les llevaban. Si no cumplían, las castigaban físicamente. Horrible, ¿no? Y ni siquiera suena a rehabilitación, esto era explotación en su máximo esplendor.
Liberan a 16 trabajadoras… ¿Cómo se enteraron de todo esto?
Sencillo, tras la denuncia presentada, se logró la entrega «voluntaria» de la joven. Sin embargo, ella no se quedó callada y reveló lo vivido dentro del centro: una lista interminable de castigos y abusos para toda aquella persona que residiera en el lugar. Con las alarmas de sospecha prendidas, las autoridades, decidieron tomar cartas en el asunto y al llegar se toparon con un escenario de terror.
Gritos de auxilio era la música que adornaba el lugar. Además, entre más se adentraba la investigación, más dudas respecto a las actividades que se llevaban a cabo en el centro crecían: una posible red de trata. Y, por si no fuera poco, ¡el centro no tenía permisos ni nada! La suma de cada elemento lo convertía en el autentico peligro para la seguridad. Definitivamente, todo mal.

Por consecuencia, se logró liberar a las 16 trabajadoras del lugar y eso no es todo: ante las irregularidades, el Ayuntamiento lo cerró sin dudar. Las mujeres fueron rescatadas y ahora están con sus familias, recibiendo ayuda médica y psicológica para superar lo que vivieron.
Esto deja una valiosa lección y, sobre todo, nos enseña a ser consientes de nuestro entorno. Si alguien sospecha de un lugar así, puede denunciar al 911 o en la Fiscalía. Es súper importante verificar que estos centros tengan permisos oficiales, porque muchos solo son fachadas para abusos, como en este caso. Si ves algo raro, no seas valiente y vayas solo, simplemente denuncia de inmediato, eso puede salvar a muchas vidas.



