Ser mujer es una lucha constante. En cualquier profesión, incluyendo el deporte. En Estados Unidos, hoy se celebra el Día Nacional de las Niñas y las Mujeres en el Deporte, un momento que busca visibilizar a las mujeres deportistas, y los problemas a los que se enfrentan en esta industria. El acoso sexual es uno de los tipos más comunes de agresión que existe hacia las mujeres en el deporte. Tristemente, es una realidad que afecta a muchas. Existen diversos casos expuestos; sin embargo, aún no hay acciones de por medio.

Un paso al frente
Uno de los casos más conocidos en el mundo involucra a la medallista de oro Simone Biles, quien demandó, junta a otras deportistas, a su agresor: el exmédico deportivo de la selección de gimnasia de EE.UU, Larry Nassar, quien abusó en repetidas ocasiones de alrededor de 200 jóvenes, incluso cuando ellas eran aún menores de edad.
Biles ha hablado abiertamente sobre el impacto emocional y psicológico del abuso, así como también ha criticado a las instituciones responsables, la Federación de Gimnasia de los EE.UU. y al Comité Olímpico y Paralímpico de los EE.UU. por no proteger a las atletas. Su valentía ha sido fundamental para visibilizar el problema y apoyar a otras víctimas.

Sin pena, ni pudor
Los abusadores se sienten con tal seguridad que, incluso frente a cámara, actúan y cometen acoso sexual. Jenni Hermoso, actual jugadora de Tigres. Tras la final del mundial femenino de fútbol en 2023, y durante la emotiva celebración de su triunfo, Jenni fue víctima de un beso no consentido por parte de Luis Rubiales, ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).

Compañeras de la futbolista testificaron a su favor, Alexia Putellas, incluso relató como la deportista se sentía agobiada por la presión que existía de las personas en defender a su agresor.
«En ese momento no tuve tiempo para reaccionar. No merezco haber vivido todo esto«
Jenni Hermoso, 2023
Posteriormente, se dio a conocer que la seleccionadora, Montse Tomé, solicitó no convocar nuevamente a Hermoso, con la excusa de «protegerla». Esto es un caso más en donde la víctima fue castigada. Y, aunque se hizo justicia, queda en evidencia cómo se planteó ignorar y dejar de lado a la futbolista.
Un sistema que castiga al inocente
Desde una perspectiva de género, se identifican varios factores que propician el acoso sexual en el deporte de mujeres. Desgraciadamente, esta violencia a menudo es minimizada, ocultada o ignorada por las instituciones que deberían velar por la protección de las víctimas. A pesar de que se realizan denuncias, los agresores muchas veces enfrentan castigos leves o, en ocasiones, ninguna consecuencia significativa
El miedo a represalias, como en los casos mencionados, la falta de mecanismos de denuncia y la normalización de ciertas conductas generan impunidad, otorgan a los agresores mayores herramientas para cometer estos actos, mientras que las víctimas a menudo sufren represalias e incluso la exclusión en sus carreras deportivas.
Este es un tema que nos involucra a todos y todas, no importa la posición, rango o preparación, siempre hay una posibilidad de verse expuestas a estas violencias. Y, aun sí, cuando se habla de ello, se señala, se critica y se juzga sin piedad a la víctima, por no hablar antes, por no tener pruebas o por provocar esta acción, ¿Cuándo será el momento en que la sociedad señale al indicado? ¿Cuándo se culpará al agresor en vez de castigar a la víctima por lo que pasó?



